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Diseño: una visión empresarial

Aspectos como la globalización de mercados, la aplicación de las nuevas tecnologías, o más recientemente la deslocalización, obligan a las empresas a plantearse estrategias de diferenciación que van más allá de competir por precio.

Nos encontramos ante un mercado donde cada vez más el consumidor tiene mayor poder de decisión y a la vez un más amplio número de opciones para escoger. Ante este escenario la diferenciación y la innovación adquieren un papel predominante. Valores que hasta ahora podían hacer decantar la balanza en el proceso de toma de decisiones de compra han pasado a un segundo plano, no por innecesarios, sino porqué su existencia se presupone. Pensemos en productos tan complejos como los automóviles, casi todos ellos tienen unas características básicas comunes que no pueden faltar en ninguna marca ni modelo, la seguridad, la tecnología, la calidad ya no son exclusiva de nadie. El caso de los teléfonos móviles también es un buen ejemplo. Cada vez han ido apareciendo más modelos con diferentes prestaciones y se ha ido poniendo más atención en el diseño de los mismos, en un afán de diferenciarse de la competencia y de resultar más atractivos a los posibles usuarios.

Al convertirse la diferenciación y la innovación en una necesidad, el diseño se ha hecho evidente para muchas organizaciones y otras empiezan a plantearse cómo gestionar mejor el uso que de él hacen.

Desde aquí queremos dar orientaciones tanto a aquellas empresas que quieren aplicar por primera vez diseño y que no saben cómo hacerlo, como a aquellas empresas que ya aplican diseño y quieren sacar el máximo provecho a su inversión.

Concepto de diseño

"La misión del diseño en nuestra sociedad es tan necesaria como evidente: mejorar la calidad de los productos que utilizamos"(1)

Hay muchas definiciones de diseño y no es nuestro objetivo hacer un tratado teórico sobre el tema. A grandes rasgos, diremos que el concepto que utilizaremos aquí es aquel que ve diseño como una herramienta que incrementa la competitividad de las empresas y, a la vez, como una disciplina que ayuda a mejorar la calidad de vida de las personas.

El diseño está directamente relacionado con la resolución de los problemas y los procesos, con la innovación, la funcionalidad, el uso de recursos, el desarrollo económico y por último, aunque no menos importante, con la forma.

Resolución de problemas
El diseño es una disciplina enfocada a resolver problemas. En nuestro caso, entendemos que un buen diseño empieza con una aproximación holística a un problema empresarial, que da como resultado una solución visual.

Según el Design Council “es una actividad que traduce una idea en el anteproyecto de una cosa útil”. Y esta “cosa útil” puede ser desde una silla o un coche, hasta una oficina, un web-site, un catálogo, un libro, una botella o una caja de galletas.

Pero no solo nos ayuda a solucionar problemas, sino que también puede ayudarnos a anticipar los problemas antes de que se hagan evidentes. Además, el diseño es un proceso que permite dar forma física a las futuras necesidades de las personas(2).

Centrado en el usuario
Entender qué es lo que el usuario quiere es uno de los primeros pasos en el proceso de diseño. El diseño tiene en cuenta las necesidades y deseos de los posibles usuarios a la hora de aportar soluciones. Este enfoque es el que lleva a muchas definiciones a decir que el diseño mejora la calidad de vida de las personas. Acorde con lo expresado, decimos que el diseño mejora la calidad de vida de las personas. Relacionado/ligado a esta idea encontramos el concepto cada día más extendido de Diseño para todos o Design for all donde el concepto de posible usuario se ve ampliado a todos los segmentos de la población, tengan o no necesidades específicas.

Estética, funcionalidad y uso
Sin entrar en el debate entre forma y función, diremos que el diseño va más allá de la simple apariencia estética, aunque naturalmente ésta es también una parte muy importante. Es necesario destacar este punto, ya que en el ámbito empresarial, e incluso en el social, a menudo se ha utilizado el término diseño como sinónimo de estilo, apelando única y exclusivamente a la parte formal del producto y dando por supuesto que la funcionalidad y el uso quedaban fuera de las aportaciones del diseño. Esta interpretación parcial del concepto de diseño puede afectar al proceso de desarrollo de producto y a la forma de trabajo. Es decir, se ha observado que cuando se considera diseño como mero estilismo, la intervención del diseñador se relega al final del proceso y se limita a los aspectos estéticos, dejando los funcionales exclusivamente en manos de los equipos de ingeniería.

Diseño global

Teniendo en cuenta todos los aspectos anteriormente descritos, es importante destacar que cuando hablamos de diseño lo hacemos des de un punto de vista global, y nos referimos tanto al diseño de comunicación gráfica, como al diseño de envases y embalajes, pasando por el diseño de producto, multimedia, el textil, o el de entorno, entre otros.



Fuente:
(1) Ricard, A. Reflexions a l’entorn del disseny a l’empresa catalana. Info-disseny. BCD. Abril 1994.
(2) Roig, I. El disseny en el cercle XXI. e-cperc. La revista electrònica del cercle “Per convertir opinió en coneixement i coneixement en progrés social”. 1ª quincena junio 2004.