En los últimos tiempos, la función de producción que conocíamos se está transformando en un nuevo modelo en el que determinados factores intangibles, hasta no hace mucho considerados secundarios, adquieren cada vez mayor importancia para el éxito empresarial. Aspectos que, como la capacidad de la organización para innovar y lanzar nuevos productos y servicios al mercado, la reputación y la imagen, la habilidad para configurar un esquema de relaciones estables con clientes y proveedores, el capital intelectual, o la motivación de los empleados, derivan del factor humano.
A pesar de su evidente capacidad para aportar ventajas competitivas de gran valor, los intangibles son materia de discusión por cuanto su evaluación en términos económicos es sumamente compleja. En efecto, la contabilidad tradicional no dispone de las herramientas precisas para calibrar aspectos que dependen, al menos en parte, de variables subjetivas como el talento o las emociones.
En este caso se encuentra el diseño; una disciplina que, además de aportar metodologías de anticipación para el desarrollo de nuevos conceptos y procesos ordenados para la gestión de proyectos, es capaz de incorporar el factor emocional a través de recursos materiales o una determinada estética, siempre de forma coherente con la estrategia de la empresa y el objetivo del proyecto. El plus de creatividad que agrega el diseño a lo largo de todo el proceso no puede valorarse sólo según el gasto realizado, sino que forma parte de esos intangibles que insisten en escaparse de las normas de contabilidad al uso.
La correcta apreciación del valor de los intangibles en el mercado tendrá, sin duda, repercusiones importantes para el diseño. Un adecuado tratamiento contable y fiscal de los intangibles puede representar un estímulo para que las empresas inviertan más en ellos y, en consecuencia, contribuir al fortalecimiento del sector productivo de servicios de diseño, cuyo potencial de crecimiento en nuestro país es evidente.
El derecho contable español, por tanto, debe prepararse para aquellas reformas que garanticen la medición y consideración de los activos intangibles de las empresas, alineándose con las interpretaciones más avanzadas en el uso de las NIC en los demás miembros de la Unión Europea, y prevenir así la deslocalización de estas actividades creativas que hoy día -y cada vez más- contribuyen decisivamente a la innovación.
Autor: Eusebi Nomen, Director de la Cátedra ESADE de Análisis de Activos Intangibles.
Prólogo: Xènia Viladàs Jené, Consejera Delegada de DDI, Sociedad Estatal para el Desarrollo del Diseño y la Innovación
© Editado por el Instituto de Análisis de Intangibles y la Sociedad Estatal para el Desarrollo del Diseño y la Innovación DDI.
Año publicación: Julio 2005
Estudio publicado por el Instituto de Análisis Intangibles y el DDI, 2005.






